Imaginación en el rol narrativo.

septiembre 1, 2014 by in category Blog with 0 and 0
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El rol narrativo es un juego muy distinto a los demás; de hecho, se discute si es sólo un juego. No hay ganadores y todo los que participan son compañeros que, digamos, pertenecen a un mismo bando: los personajes que forman un grupo para ir de aventuras, que se viven en la imaginación de los jugadores, sin necesidad de moverse de su silla, alrededor de la mesa de juego. Apenas unas hojas de papel, un lápiz, goma de borrar, unos pocos dados y una ambientación en la que desarrollar la historia (la cual solemos tomar de alguna publicación hecha a tal efecto) son los materiales necesarios para desarrollar la actividad; pero, todo ello, será inútil si no tenemos el elemento principal: la imaginación de los jugadores.

Por lo tanto, la imaginación se presenta como la herramienta primordial e imprescindible para hacer rol narrativo y sobre ello voy a comentar algunas ideas.

DIFERENCIAR.

Lo primero que debo decir es que hay que diferenciar entre la persona que hace rol y el personaje  que representa. Esto es muy importante por dos motivos: el primero, porque no debemos olvidar que las aventuras de rol son una fantasía, no una realidad; y el segundo, es que si durante una aventura hay una escena en la que mi personaje, llamado Pidwin, por ejemplo, se encuentra separado del resto del grupo (en una habitación distinta o  los demás están durmiendo, etc.), la capacidad de distinguir entre jugador y personaje permitirá al resto de jugadores quedarse en la mesa mientras escuchan la escena de Pidwin, pues, luego, cuando interpreten a sus personajes, obviarán lo que oyeron como jugadores, pudiendo así disfrutar de la escena de Pidwin sin tener que salir un momento de la zona de juego.

VISUALIZAR.

Otro tema vital es la capacidad de visualización de los jugadores. Aquí he de recordar algo que ya comenté en la sección ¿Rol?, ¿qué es eso?, y es que jugadores somos todos los que nos sentamos alrededor de la mesa: tanto los que tienen su personaje individual (PJ) como el máster, que es el jugador que lleva la historia y los personajes no jugadores (PNJs). Dicho esto, el que un jugador pueda imaginar no sólo a su personaje sino también el escenario descrito por el máster y la importancia de la escena, es clave para que la actividad rolera sea un experiencia completa y, en muchos casos, inolvidable. Por supuesto, el máster debe ayudar en esto con una buena descripción del escenario, lo que no implica obligatoriamente que sea compleja ni extensa, y un hábil manejo de los PNJs; todo lo cual se aprende con la práctica, en lo que otro día profundizaremos.

INTERPRETAR.

Aunque no es imprescindible, la interpretación también ayuda a estimular la imaginación y enriquecer la aventura: que el jugador le dé un tono de voz distinto al propio, un tic nervioso (sea gestual o hablado), o que le asigne a su PJ un defecto que pueda provocar escenas curiosas o divertidas; o, incluso, algún objeto, ropa, figura o dibujo del personaje, por ejemplo. Pero, sobre todo, que las acciones y reacciones del personaje sean coherentes con su descripción, personalidad, historia y objetivos, sin tener en cuenta qué haría y cómo actuaría el jugador si estuviera en esa misma situación. Lo dicho, actuar un poco.

CREAR.

Por último, la imaginación aplicada a la creación. El rol narrativo es un acto de pura creación: una ambientación, una historia dentro de esa ambientación, unos personajes, y unas acciones y reacciones de esos personajes. En toda esta vorágine creativa, la imaginación es el centro y motivo. Eso nos permite soñar y vivir aventuras que sólo en una realidad como ésta podríamos desarrollar y experimentar.

Es cierto que en el rol existen normas que marcan límites a la imaginación: la ambientación está limitada a lo que se describe de ella en el manual  que estemos usando; las historias deben estar ubicadas dentro de esa ambientación; hay reglas tanto para la creación de personajes como para su uso; y también hay que tener en cuenta los gustos del grupo de juego. Ante todo esto, parece que la libertad para usar tu imaginación haciendo rol no va a ser tanta.

No nos desanimemos, y miremos la otra cara de la moneda.
Es común que utilicemos una ambientación ya creada: comprando el manual del juego, normalmente publicados por una editorial, o descargándolo libre en algún sitio de internet ofrecido por su propio autor bajo la convicción de que su creación debe llegar a todo el mundo. Sin embargo, nada impide que nosotros creemos nuestra propia ambientación: puede ser una fantasía sencilla o, incluso, algo real con algunos matices. Aquí el límite estará sólo en nuestra imaginación.

Por otro lado, se sobreentiende que la historia debe enmarcarse en la ambientación elegida/creada, pero como también comentaba en la sección ¿Rol?, ¿qué es eso?, lo importante es que el grupo tenga imaginación y haya buen rollo entre todos. Así, incluso se podría hacer una historia que, de repente, se salga de la ambientación y que estos requisitos (imaginación y buen rollo) permitan que la diversión siga.

Para la creación y uso de los personajes (PJs y PNJs), y también para la creación y funcionamiento de los elementos del escenario (objetos, fauna, flora, meteorología , geografía, etc.), existe lo que denominamos sistema de juego: un conjunto de normas y mecánicas, normalmente basadas en una estructura de valores matemáticos; aunque últimamente han aparecido ambientaciones que utilizan palabras o frases cortas para definir a los personajes –“ataca si lo acorralan”-, llegando, en algún caso, a no usar tiradas de dados. Sin embargo, en casi todos los sistemas, y me atrevería a decir que en todos, hay una frase parecida a ésta, al menos, en su significado: “El máster podrá cambiar u obviar estas reglas en beneficio de la historia o de la forma de jugar del grupo”; por lo tanto, todo solucionado. Si se nos lía mucho el sistema, lo modificamos, lo cambiamos por otro, o lo obviamos; todo dependerá de la forma de hacer rol del grupo: si es más de superar retos a base de palos, si le va más resolverlo mediante la narrativa imaginativa o si prefiere que la historia recree fielmente la realidad. Otra vez, podemos aportar nuestro estilo a la actividad.

 

En general, el uso de la imaginación es un tema que da para mucho, y no lo es menos en el rol narrativo. Por eso, creo que como primer acercamiento esta entrada es suficiente. Otro día seguiré tratando el tema y desarrollando, con ejemplos, cada uno de sus apartados.

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